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Y ciñó David la espada
de SaĂșl sobre los vestidos
de SaĂșl , y probĂł a andar, porque nunca
lo habĂa experimentado. Y dijo David a SaĂșl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo experimentĂ©. Y echando de sĂ David aquellas cosas,
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tomĂł su cayado en su mano, y se tomĂł cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrĂłn que traĂa, y con su honda en su mano se fue hacia el filisteo.
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Y el filisteo venĂa andando y acercĂĄndose a David, y su escudero delante de Ă©l.
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Y cuando el filisteo mirĂł y vio a David le tuvo en poco; porque era joven, y rojo (
de buen color ), y de hermoso parecer.
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Y dijo el filisteo a David: ÂżSoy yo perro para que vengas a mĂ con palos? Y maldijo a David por sus dioses.