21
Y EN SU NOMBRE PONDRAN LAS NACIONES SU ESPERANZA.
22
Entonces le trajeron un endemoniado ciego y mudo, y lo sanó, de manera que el mudo hablaba y veÃa.
23
Y todas las multitudes estaban asombradas, y decÃan: ¿Acaso no es éste el Hijo de David?
24
Pero cuando los fariseos lo oyeron, dijeron: Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú, el prÃncipe de los demonios.
25
Y conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sà mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sà misma no se mantendrá en pie.
26
Y si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sà mismo; ¿cómo puede entonces mantenerse en pie su reino?
27
Y si yo expulso los demonios por Beelzebú, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
28
Pero si yo expulso los demonios por el EspÃritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros.
29
¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata? Y entonces saqueará su casa.
30
El que no está conmigo, está contra mÃ; y el que no recoge conmigo, desparrama.
31
Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el EspÃritu no será perdonada.