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Sin embargo, habĂa unos sinvergĂĽenzas que se quejaban: «¿CĂłmo puede este hombre salvarnos?». Y lo despreciaban y se negaban a llevarle regalos; pero SaĂşl no les hizo caso.
[Nahas, rey de los amonitas, habĂa estado oprimiendo gravemente a los habitantes de Gad y de RubĂ©n que vivĂan al oriente del rĂo Jordán. Les sacĂł el ojo derecho a todos los israelitas que vivĂan allĂ, y no permitĂa que nadie viniera a rescatarlos. De hecho, de todos los israelitas que vivĂan al oriente del rĂo Jordán, no habĂa uno solo a quien Nahas no le hubiera sacado el ojo derecho. Pero habĂa siete mil hombres que habĂan escapado de los amonitas y se habĂan establecido en Jabes de Galaad]
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