20
Y las siete vacas feas y flacas se comieron a las siete vacas gordas.
21
Pero, despuĂ©s de habĂ©rselas comido, no se les notaba en lo más mĂnimo, porque seguĂan tan feas como antes. Entonces me despertĂ©.
22
»DespuĂ©s tuve otro sueño: Siete espigas de trigo, grandes y hermosas, crecĂan de un solo tallo.
23
Tras ellas brotaron otras siete espigas marchitas, delgadas y quemadas por el viento solano.
24
Las siete espigas delgadas se comieron a las espigas grandes y hermosas. Todo esto se lo conté a los magos, pero ninguno de ellos me lo pudo interpretar.