Muerte de los reyes amorreos
16 Los cinco reyes habĂan huido y se habĂan refugiado en una cueva en Maquedá.
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Tan pronto como JosuĂ© supo que habĂan hallado a los cinco reyes en la cueva,
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dio la siguiente orden: «Coloquen rocas a la entrada de la cueva y pongan unos guardias para que la vigilen.
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¡Que nadie se detenga! Persigan a los enemigos y atáquenlos por la retaguardia. No les permitan llegar a sus ciudades. ¡El SEÑOR, Dios de ustedes, ya se los ha entregado!»
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Josué y el ejército israelita exterminaron a sus enemigos; muy pocos de estos pudieron refugiarse en las ciudades amuralladas.
21
Finalmente, todos los israelitas retornaron a Maquedá sanos y salvos. ¡Nadie en la comarca se atrevĂa a decir nada contra Israel!
22
Entonces Josué mandó que destaparan la entrada de la cueva y que le trajeran los cinco reyes amorreos.
23
De inmediato sacaron a los cinco reyes de la cueva: los reyes de Jerusalén, Hebrón, Jarmut, Laquis y Eglón.
24
Cuando se los trajeron, JosuĂ© convocĂł a todo el ejĂ©rcito israelita y les ordenĂł a todos los comandantes que lo habĂan acompañado: «AcĂ©rquense y pĂsenles el cuello a estos reyes». Los comandantes obedecieron al instante.
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Entonces Josué les dijo: «No teman ni den un paso atrás; al contrario, sean fuertes y valientes. Esto es exactamente lo que el SEÑOR hará con todos los que ustedes enfrenten en batalla».
26
Dicho esto, Josué mató a los reyes, los colgó en cinco árboles, y allà los dejó hasta el atardecer.
27
Cuando ya el sol estaba por ponerse, JosuĂ© mandĂł que los descolgaran de los árboles y los arrojaran en la misma cueva donde antes se habĂan escondido. Entonces taparon la cueva con unas enormes rocas, que permanecen allĂ hasta el dĂa de hoy.
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Ese mismo dĂa JosuĂ© tomĂł Maquedá y matĂł a filo de espada a su rey y a todos sus habitantes; ¡nadie quedĂł con vida! Y al rey de Maquedá le sucediĂł lo mismo que al rey de JericĂł.
Conquista de las ciudades del sur
29 De Maquedá, Josué y todo Israel se dirigieron a Libná y la atacaron.
30
El SEÑOR entregó en manos de Israel al rey y a sus habitantes. Josué pasó a filo de espada a todos sus habitantes; nadie quedó con vida. Y al rey de Libná le sucedió lo mismo que al rey de Jericó.
31
De Libná, Josué y todo Israel se dirigieron a Laquis. El ejército la sitió y la atacó.
32
El SEĂ‘OR la entregĂł en manos de Israel, y al segundo dĂa la conquistaron. Todos en Laquis murieron a filo de espada, tal como habĂa sucedido con Libná.
33
Además, Horán, rey de GuĂ©zer, que habĂa salido a defender a Laquis, fue totalmente derrotado junto con su ejĂ©rcito; nadie sobreviviĂł a la espada de JosuĂ©.
34
De Laquis, Josué y todo Israel se dirigieron a Eglón. Sitiaron la ciudad y la atacaron.
35
En un solo dĂa la conquistaron y destruyeron a todos a filo de espada, tal como lo habĂan hecho con Laquis.
36
De Eglón, Josué y todo Israel se dirigieron a Hebrón, y la atacaron.
37
El ejército israelita tomó la ciudad y la pasó a filo de espada, de modo que nadie, ni el rey ni ninguno de los habitantes de la ciudad y de sus aldeas, escapó con vida. Y tal como sucedió en Eglón, Hebrón fue destruida completamente.
38
De Hebrón, Josué y todo Israel se dirigieron a Debir y la atacaron.
39
Se apoderaron de la ciudad, de su rey y de todas sus aldeas, y mataron a filo de espada a todos sus habitantes. Nadie quedĂł con vida; todo fue arrasado. A Debir le sucediĂł lo mismo que les habĂa sucedido a Libná, a HebrĂłn y a sus respectivos reyes.
40
AsĂ JosuĂ© conquistĂł toda aquella regiĂłn: la cordillera, el NĂ©guev, los llanos y las laderas. DerrotĂł a todos sus reyes, sin dejar ningĂşn sobreviviente. ¡Todo cuanto tenĂa aliento de vida fue destruido completamente! Esto lo hizo segĂşn el mandato del SEĂ‘OR, Dios de Israel.
41
Josué conquistó a todos, desde Cades Barnea hasta Gaza, y desde la región de Gosén hasta Gabaón.
42
A todos esos reyes y sus territorios JosuĂ© los conquistĂł en una sola expediciĂłn, porque el SEĂ‘OR, Dios de Israel, combatĂa por su pueblo.
43
Después Josué regresó al campamento de Guilgal junto con todo el ejército israelita.