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Jeremías 43; Jeremías 44; Romanos 2; Romanos 3
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Jeremías 43
1
Y ACONTECIO que como JeremÃas acabó de hablar á todo el pueblo todas las palabras de Jehová Dios de ellos, todas estas palabras por las cuales Jehová Dios de ellos le habÃa enviado á ellos mismos,
2
Dijo AzarÃas hijo de OsaÃas, y Johanán hijo de Carea, y todos los varones soberbios dijeron á JeremÃas: Mentira dices; no te ha enviado Jehová nuestro Dios para decir: No entréis en Egipto á peregrinar allÃ.
3
Sino que Baruch hijo de NerÃas te incita contra nosotros, para entregarnos en mano de los Caldeos, para matarnos y para hacernos trasportar á Babilonia.
4
No obedeció pues Johanán hijo de Carea, y todos los oficiales de la gente de guerra, y todo el pueblo, á la voz de Jehová para quedarse en tierra de Judá;
5
Antes tomó Johanán hijo de Carea, y todos los oficiales de la gente de guerra, á todo el resto de Judá, que de todas las gentes adonde habÃan sido echados habÃan vuelto para morar en tierra de Judá:
6
A hombres, y mujeres, y niños, y á las hijas del rey, y á toda alma que habÃa dejado Nabuzaradán capitán de la guardia con GedalÃas hijo de Ahicam hijo de Saphán, y á JeremÃas profeta, y á Baruch hijo de NerÃas;
7
Y entraron en tierra de Egipto; porque no obedecieron á la voz de Jehová: y llegaron hasta Taphnes.
8
Y fué palabra de Jehová á JeremÃas en Taphnes, diciendo:
9
Toma con tu mano piedras grandes, y cúbrelas de barro en un horno de ladrillos que está á la puerta de la casa de Faraón en Taphnes, á vista de hombres JudÃos;
10
Y diles: Asà ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquà que yo envÃo, y tomaré á Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y pondré su trono sobre estas piedras que he escondido, y tenderá su dosel sobre ellas.
11
Y vendrá, y herirá la tierra de Egipto: los que á muerte, á muerte, y los que á cautiverio, á cautiverio, y los que á cuchillo, á cuchillo.
12
Y pondré fuego á las casas de los dioses de Egipto; y las quemará, y á ellos llevará cautivos; y él se vestirá la tierra de Egipto, como el pastor se viste su capa, y saldrá de allá en paz.
13
Además, quebrará las estatuas de Beth-semes, que es en tierra de Egipto, y las casas de los dioses de Egipto quemará á fuego.
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Jeremías 44
1
PALABRA que fué á JeremÃas acerca de todos los JudÃos que moraban en la tierra de Egipto, que moraban en Migdol, y en Taphnes, y en Noph, y en tierra de Pathros, diciendo:
2
Asà ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Vosotros habéis visto todo el mal que traje sobre Jerusalem y sobre todas las ciudades de Judá: y he aquà que ellas están el dÃa de hoy asoladas, y ni hay en ellas morador;
3
A causa de la maldad de ellos que cometieron para hacerme enojar, yendo á ofrecer sahumerios, honrando dioses ajenos que ellos no habÃan conocido, vosotros, ni vuestros padres.
4
Y envié á vosotros á todos mis siervos los profetas, madrugando y enviándolos, diciendo: No hagáis ahora esta cosa abominable que yo aborrezco.
5
Mas no oyeron ni inclinaron su oÃdo para convertirse de su maldad, para no ofrecer sahumerios á dioses ajenos.
6
Derramóse por tanto mi saña y mi furor, y encendióse en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem, y tornáronse en soledad y en destrucción, como hoy.
7
Ahora pues, asà ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: ¿Por qué hacéis tan grande mal contra vuestras almas, para ser talados varón y mujer, niño y mamante, de en medio de Judá, sin que os quede residuo alguno;
8
Haciéndome enojar con las obras de vuestras manos, ofreciendo sahumerios á dioses ajenos en la tierra de Egipto, adonde habéis entrado para morar, de suerte que os acabéis, y seáis por maldición y por oprobio á todas las gentes de la tierra?
9
¿Os habéis olvidado de las maldades de vuestros padres, y de las maldades de los reyes de Judá, y de las maldades de sus mujeres, y de vuestras maldades, y de las maldades de vuestras mujeres, que hicieron en tierra de Judá y en las calles de Jerusalem?
10
No se han morigerado hasta el dÃa de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley, ni en mis estatutos que puse delante de vosotros y delante de vuestros padres.
11
Por tanto, asà ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquà que yo pongo mi rostro en vosotros para mal, y para destruir á todo Judá.
12
Y tomaré el resto de Judá que pusieron sus rostros para entrar en tierra de Egipto para morar allÃ, y en tierra de Egipto serán todos consumidos, caerán á cuchillo, serán consumidos de hambre, á cuchillo y hambre morirán desde el más pequeño hasta el mayor; y serán por juramento, y por espanto, y por maldición, y por oprobio.
13
Pues visitaré á los que moran en tierra de Egipto, como visité á Jerusalem, con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.
14
Y del resto de Judá que entraron en tierra de Egipto para morar allÃ, no habrá quien escape, ni quien quede vivo, para volver á la tierra de Judá, por la cual suspiran ellos por volver para habitar allÃ: porque no volverán sino los que escaparen.
15
Entonces todos los que sabÃan que sus mujeres habÃan ofrecido sahumerios á dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en Pathros, respondieron á JeremÃas, diciendo:
16
La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no oÃmos de ti:
17
Antes pondremos ciertamente por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer sahumerios á la reina del cielo, y derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros prÃncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalem, y fuimos hartos de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno.
18
Mas desde que cesamos de ofrecer sahumerios á la reina del cielo, y de derramarle libaciones, nos falta todo, y á cuchillo y á hambre somos consumidos.
19
Y cuando ofrecimos sahumerios á la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿hicÃmosle nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin nuestros maridos?
20
Y habló JeremÃas á todo el pueblo, á los hombres y á las mujeres, y á todo el vulgo que le habÃa respondido esto, diciendo:
21
¿No se ha acordado Jehová, y no ha venido á su memoria el sahumerio que ofrecisteis en las ciudades de Judá, y en las plazas de Jerusalem, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros prÃncipes, y el pueblo de la tierra?
22
Y no pudo sufrir más Jehová á causa de la maldad de vuestras obras, á causa de las abominaciones que habÃais hecho: por tanto vuestra tierra fué en asolamiento, y en espanto, y en maldición, hasta no quedar morador, como hoy.
23
Porque ofrecisteis sahumerios, y pecasteis contra Jehová, y no obedecisteis á la voz de Jehová, ni anduvisteis en su ley, ni en sus estatutos, ni en sus testimonios: por tanto ha venido sobre vosotros este mal, como hoy.
24
Y dijo JeremÃas á todo el pueblo, y á todas las mujeres: Oid palabra de Jehová, todos los de Judá que estáis en tierra de Egipto:
25
Asà ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres proferisteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer sahumerios á la reina del cielo y de derramarle libaciones: confirmáis á la verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra.
26
Por tanto, oid palabra de Jehová, todo Judá que habitáis en tierra de Egipto: He aquà he jurado por mi grande nombre, dice Jehová, que mi nombre no será más invocado en toda la tierra de Egipto por boca de ningún hombre JudÃo, diciendo: Vive el Señor Jehová.
27
He aquà que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Judá que están en tierra de Egipto, serán consumidos á cuchillo y de hambre, hasta que perezcan del todo.
28
Y los que escaparen del cuchillo, volverán de tierra de Egipto á tierra de Judá, pocos hombres; sabrán pues todas las reliquias de Judá, que han entrado en Egipto á morar allà la palabra de quién ha de permanecer, si la mÃa, ó la suya.
29
Y esto tendréis por señal, dice Jehová, de que en este lugar os visito, para que sepáis que de cierto permanecerán mis palabras para mal sobre vosotros.
30
Asà ha dicho Jehová: He aquà que yo entrego á Farón Hophra rey de Egipto en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su alma, como entregué á Sedechîas rey de Judá en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, su enemigo, y que buscaba su alma.
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Romanos 2
1
POR lo cual eres inexcusable, oh hombre, cuaquiera que juzgas: porque en lo que juzgas á otro, te condenas á ti mismo; porque lo mismo haces, tú que juzgas.
2
Mas sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que hacen tales cosas.
3
¿Y piensas esto, oh hombre, que juzgas á los que hacen tales cosas, y haces las mismas, que tú escaparás del juicio de Dios.?
4
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y fhfifhfi ignorando que su benignidad te guÃa á arrepentimiento?
5
Mas por tu dureza, y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el dÃa de la ira y de la manifestación del justo juicio de Dios;
6
El cual pagará á cada uno conforme á sus obras:
7
A los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, la vida eterna.
8
Mas á los que son contenciosos, y no obedecen á la verdad, antes obedecen á la injusticia, enojo é ira;
9
Tribulación y angustia sobre toda persona humana que obra lo malo, el JudÃo primeramente, y también el Griego.
10
Mas gloria y honra y paz á cualquiera que obra el bien, al JudÃo primeramente, y también al Griego.
11
Porque no hay acepción de personas para con Dios.
12
Porque todos lo que sin ley pecaron, sin ley también perecerán; y todos los que en la ley pecaron, por la ley serán juzgados:
13
Porque no los oidores de la ley son justos para con Dios, mas los hacedores de la ley serán justificados.
14
Porque los Gentiles que no tienen ley, naturalmente haciendo lo que es de la ley, los tales, aunque no tengan ley, ellos son ley á sà mismos:
15
Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y acusándose y también excusándose sus pensamientos unos con otros;
16
En el dÃa que juzgará el Señor lo encubierto de los hombres, conforme á mi evangelio, por Jesucristo.
17
He aquÃ, tú tienes el sobrenombre de JudÃo, y estás reposado en la ley, y te glorÃas en Dios,
18
Y sabes su voluntad, y apruebas lo mejor, instruÃdo por la ley;
19
Y confÃas que eres guÃa de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,
20
Enseñador de los que no saben, maestro de niños, que tienes la forma de la ciencia y de la verdad en la ley:
21
Tú pues, que enseñas á otro, ¿no te enseñas á ti mismo? ¿Tú, que predicas que no se ha de hurtar, hurtas?
22
¿Tú, que dices que no se ha de adulterar, adulteras? ¿Tú, que abominas los Ãdolos, cometes sacrilegio?
23
¿Tú, que te jactas de la ley, con infracción de la ley deshonras á Dios?
24
Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los Gentiles, como está esctrito.
25
Porque la circuncisión en verdad aprovecha, si guardares la ley; mas si eres rebelde á la ley, tu circuncisión es hecha incircuncisión.
26
De manera que, si el incircunciso guardare las justicias de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión por circuncisión?
27
Y lo que de su natural es incircunciso, guardando perfectamente la ley, te juzgará á ti, que con la letra y con la circuncisión eres rebelde á la ley.
28
Porque no es JudÃo el que lo es en manifiesto; ni la circuncisión es la que es en manifiesto en la carne:
29
Mas es JudÃo el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espÃritu, no en letra; la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios.
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Romanos 3
1
¿QUÉ, pues, tiene más el JudÃo? ¿ó qué aprovecha la circuncisión?,
2
Mucho en todas maneras. Lo primero ciertamente, que la palabra de Dios les ha sido confiada.
3
¿Pues qué si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿la incredulidad de ellos habrá hecho vana la verdad de Dios?
4
En ninguna manera; antes bien sea Dios verdadero, mas todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, Y venzas cuando de ti se juzgare.
5
Y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.)
6
En ninguna manera: de otra suerte ¿cómo juzgarÃa Dios el mundo?
7
Empero si la verdad de Dios por mi mentira creció á gloria suya, ¿por qué aun asà yo soy juzgado como pecador?
8
¿Y por qué no decir (como somos blasfemados, y como algunos dicen que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes? la condenación de los cuales es justa.
9
¿Qué pues? ¿Somos mejores que ellos? En ninguna manera: porque ya hemos acusado á JudÃos y á Gentiles, que todos están debajo de pecado.
10
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
11
No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios;
12
Todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno:
13
Sepulcro abierto es su garganta; Con sus lenguas tratan engañosamente; Veneno de áspides está debajo de sus labios;
14
Cuya boca está llena de maledicencia y de amargura;
15
Sus pies son ligeros á derramar sangre;
16
Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos;
17
Y camino de paz no conocieron:
18
No hay temor de Dios delante de sus ojos.
19
Empero sabemos que todo lo que la ley dice, á los que están en la ley lo dice, para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete á Dios:
20
Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado.
21
Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada por la ley y por los profetas:
22
La justicia de Dios por la fe de Jesucristo, para todos los que creen en él: porque no hay diferencia;
23
Por cuanto todos pecaron, y están distituÃdos de la gloria de Dios;
24
Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús;
25
Al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento á haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26
Con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
27
¿Dondé pues está la jactancia? Es excluÃda. ¿Por cuál ley? ¿de las obras? No; mas por la ley de la fe.
28
Asà que, concluÃmos ser el hombre justificado por fe sin las obras de la ley.
29
¿Es Dios solamente Dios de los JudÃos? ¿No es también Dios de los Gentiles? Cierto, también de los Gentiles.
30
Porque uno es Dios, el cual justificará por la fe la circuncisión, y por medio de la fe la incircuncisión.
31
¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley.
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