Salmos 66; Salmos 67; Salmos 68; Salmos 69

1 ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra: 2 Cantad la gloria de su nombre: Poned gloria en su alabanza. 3 Decid á Dios: ¡Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, Y cantará á ti; Cantarán á tu nombre. (Selah.) 5 Venid, y ved las obras de Dios, Terrible en hechos sobre los hijos de los hombres. 6 Volvió la mar en seco; Por el río pasaron á pie; Allí en él nos alegramos. 7 El se enseñorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.) 8 Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, Y haced oir la voz de su alabanza. 9 El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen. 10 Porque tú nos probaste, oh Dios: Ensayástenos como se afina la plata. 11 Nos metiste en la red; Pusiste apretura en nuestros lomos. 12 Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; Entramos en fuego y en aguas, Y sacástenos á hartura. 13 Entraré en tu casa con holocaustos: Te pagaré mis votos, 14 Que pronunciaron mis labios, Y habló mi boca, cuando angustiado estaba. 15 Holocaustos de cebados te ofreceré, Con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.) 16 Venid, oid todos los que teméis á Dios, Y contaré lo que ha hecho á mi alma. 17 A él clamé con mi boca, Y ensalzado fué con mi lengua. 18 Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera. 19 Mas ciertamente me oyó Dios; Antendió á la voz de mi súplica. 20 Bendito Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
1 DIOS tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah); 2 Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las gentes tu salud. 3 Alábente los pueblos, oh Dios; Alábente los pueblos todos. 4 Alégrense y gocénse las gentes; Porque juzgarás los pueblos con equidad, Y pastorearás las naciones en la tierra. (Selah.) 5 Alábente los pueblos, oh Dios: Todos los pueblos te alaben. 6 La tierra dará su fruto: Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. 7 Bendíganos Dios, Y témanlo todos los fines de la tierra.
1 LEVANTESE Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen. 2 Como es lanzado el humo, los lanzarás: Como se derrite la cera delante del fuego, Así perecerán los impíos delante de Dios. 3 Mas los justos se alegrarán: gozarse han delante de Dios, Y saltarán de alegría. 4 Cantad á Dios, cantad salmos á su nombre: Ensalzad al que sube sobre los cielos En JAH su nombre, y alegraos delante de él. 5 Padre de huérfanos y defensor de viudas, Es Dios en la morada de su santuario: 6 El Dios que hace habitar en familia los solos; Que saca á los aprisionados con grillos: Mas los rebeldes habitan en sequedad. 7 Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, (Selah,) 8 La tierra tembló; También destilaron los cielos á la presencia de Dios: Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel. 9 Abundante lluvia esparciste, oh Dios, á tu heredad; Y cuando se cansó, tú la recreaste. 10 Los que son de tu grey han morado en ella: Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre. 11 El Señor daba palabra: De las evangelizantes había grande ejército. 12 Huyeron, huyeron reyes de ejércitos; Y las que se quedaban en casa partían los despojos. 13 Bien que fuiesteis echados entre los tiestos, Seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, Y sus plumas con amarillez de oro. 14 Cuando esparció el Omnipotente los reyes en ella, Emblanquecióse ésta como la nieve en Salmón. 15 Monte de Dios es el monte de Basán; Monte alto el de Basán. 16 ¿Por qué os levantáis, oh montes altos? Este monte amó Dios para su asiento; Ciertamente Jehová habitará en él para siempre. 17 Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario. 18 Subiste á lo alto, cautivaste la cautividad, Tomaste dones para los hombres, Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios. 19 Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios El Dios de nuestra salud. (Selah.) 20 Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; Y de Dios Jehová es el librar de la muerte. 21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, La cabelluda mollera del que camina en sus pecados. 22 El Señor dijo: De Basán haré volver, Te haré volver de los profundos de la mar: 23 Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, Y de ella la lengua de tus perros. 24 Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario. 25 Los cantores iban delante, los tañedores detrás; En medio, las doncellas, con adufes. 26 Bendecid á Dios en congregaciones: Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel. 27 Allí estaba el joven Benjamín señoreador de ellos, Los príncipes de Judá en su congregación, Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Nephtalí. 28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros. 29 Por razón de tu templo en Jerusalem Los reyes te ofrecerán dones. 30 Reprime la reunión de gentes armadas, La multitud de toros con los becerros de los pueblos, Hasta que todos se sometan con sus piezas de plata: Disipa los pueblos que se complacen en la guerra. 31 Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía apresurará sus manos á Dios. 32 Reinos de la tierra, cantad á Dios, Cantad al Señor (Selah); 33 Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son de antiguo: He aquí á su voz dará voz de fortaleza. 34 Atribuid fortaleza á Dios: Sobre Israel es su magnificencia, Y su poder está en los cielos. 35 Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: El Dios de Israel, él da fortaleza y vigor á su pueblo. Bendito Dios.
1 SALVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. 2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. 3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios. 4 Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he tomado. 5 Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos. 6 No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel. 7 Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro. 8 He sido extrañado de mis hermanos, Y extraño á los hijos de mi madre. 9 Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. 10 Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta. 11 Puse además saco por mi vestido; Y vine á serles por proverbio. 12 Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, Y me zaherían en las canciones de los bebederos de sidra. 13 Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme. 14 Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas. 15 No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca. 16 Oyeme, Jehová, porque apacible es tu misericordia; Mírame conforme á la multitud de tus miseraciones. 17 Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. 18 Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos. 19 Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: Delante de ti están todos mis enemigos. 20 La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé. 21 Pusiéronme además hiel por comida, Y en mi sed me dieron á beber vinagre. 22 Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo. 23 Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos. 24 Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance. 25 Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador. 26 Porque persiguieron al que tú heriste; Y cuentan del dolor de los que tú llagaste. 27 Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia. 28 Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos. 29 Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defenderá. 30 Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza. 31 Y agradará á Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que echa cuernos y uñas. 32 Veránlo los humildes, y se gozarán; Buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón. 33 Porque Jehová oye á los menesterosos, Y no menosprecia á sus prisioneros. 34 Alábenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos. 35 Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán. 36 Y la simiente de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.
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