Salmos 9; Salmos 10; Salmos 11; Salmos 12; Salmos 13; Salmos 14; Salmos 15; Salmos 16

1 TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas. 2 Alegraréme y regocijaréme en ti: Cantaré á tu nombre, oh Altísimo; 3 Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: Caerán y perecerán delante de ti. 4 Porque has hecho mi juicio y mi causa: Sentástete en silla juzgando justicia. 5 Reprendiste gentes, destruiste al malo, Raíste el nombre de ellos para siempre jamás. 6 Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas. 7 Mas Jehová permanecerá para siempre: Dispuesto ha su trono para juicio. 8 Y él juzgará el mundo con justicia; Y juzgará los pueblos con rectitud. 9 Y será Jehová refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia. 10 Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron. 11 Cantad á Jehová, que habita en Sión: Noticiad en los pueblos sus obras. 12 Porque demandando la sangre se acordó de ellos: No se olvidó del clamor de los pobres. 13 Ten misericordia de mí, Jehová: Mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte; 14 Porque cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sión, Y me goce en tu salud. 15 Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; En la red que escondieron fué tomado su pie. 16 Jehová fué conocido en el juicio que hizo; En la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.) 17 Los malos serán trasladados al infierno, Todas las gentes que se olvidan de Dios. 18 Porque no para siempre será olvidado el pobre; Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente. 19 Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las gentes delante de ti. 20 Pon, oh Jehová, temor en ellos: Conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)
1 ¿POR qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación? 2 Con arrogancia el malo persigue al pobre: Serán cogidos en los artificios que han ideado. 3 Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, Y bendice al codicioso ó quien Jehová aborrece. 4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: No hay Dios en todos sus pensamientos. 5 Sus caminos son viciosos en todo tiempo: Tus juicios los tiene muy lejos de su vista: Echa bocanadas en orden á todos sus enemigos. 6 Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, Ni jamás me alcanzará el infortunio. 7 Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: Debajo de su lengua, vejación y maldad. 8 Está en las guaridas de las aldeas: En los escondrijos mata al inocente: Sus ojos están acechando al pobre. 9 Acecha en oculto, como el león desde su cama: Acecha para arrebatar al pobre: Arrebata al pobre trayéndolo á su red. 10 Encógese, agáchase, Y caen en sus fuerzas muchos desdichados. 11 Dice en su corazón: Dios está olvidado, Ha encubierto su rostro; nunca lo verá. 12 Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, No te olvides de los pobres. 13 ¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás. 14 Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengar le por tu mano: A ti se acoge el pobre, Tú eres el amparo del huérfano. 15 Quebranta el brazo del malo: Del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles. 16 Jehová, Rey eterno y perpetuo: De su tierra fueron destruídas las gentes. 17 El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído; 18 Para juzgar al huérfano y al pobre, A fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra.
1 EN Jehová he confiado; ¿Cómo decís á mi alma: Escapa al monte cual ave? 2 Porque he aquí, los malos flecharon el arco, Apercibieron sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto á los rectos de corazón. 3 Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? 4 Jehová en el templo de su santidad: La silla de Jehová está en el cielo: Sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres. 5 Jehová prueba al justo; Empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece. 6 Sobre los malos lloverá lazos; Fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos. 7 Porque el justo Jehová ama la justicia: Al recto mirará su rostro.
1 SALVA, oh Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: Porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres. 2 Mentira habla cada uno con su prójimo; Con labios lisonjeros, con corazón doble hablan. 3 Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, La lengua que habla grandezas, 4 Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor? 5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová: Pondrélos en salvo del que contra ellos se engríe. 6 Las palabras de Jehová, palabras limpias; Plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces. 7 Tú, Jehová, los guardarás; Guárdalos para siempre de aquesta generación. 8 Cercando andan los malos, Mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.
1 ¿HASTA cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? 2 ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, Con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? 3 Mira, óyeme, Jehová Dios mío: Alumbra mis ojos, porque no duerma en muerte; 4 Porque no diga mi enemigo, Vencílo: Mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare. 5 Mas yo en tu misericordia he confiado: Alegraráse mi corazón en tu salud. 6 Cantaré á Jehová, Porque me ha hecho bien.
1 DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; No hay quien haga bien. 2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Por ver si había algún entendido, Que buscara á Dios. 3 Todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno. 4 ¿No tendrán conocimiento todos los que obran iniquidad, Que devoran á mi pueblo como si pan comiesen, Y á Jehová no invocaron? 5 Allí temblaron de espanto; Porque Dios está con la nación de los justos. 6 El consejo del pobre habéis escarnecido, Por cuanto Jehová es su esperanza. 7 ¡Quién diese de Sión la salud de Israel! En tornando Jehová la cautividad de su pueblo, Se gozará Jacob, y alegraráse Israel.
1 JEHOVA, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de tu santidad? 2 El que anda en integridad, y obra justicia, Y habla verdad en su corazón. 3 El que no detrae con su lengua, Ni hace mal á su prójimo, Ni contra su prójimo acoge oprobio alguno. 4 Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; Mas honra á los que temen á Jehová: Y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda. 5 Quien su dinero no dió á usura, Ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.
1 GUARDAME, oh Dios, porque en ti he confiado. 2 Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: Mi bien á ti no aprovecha; 3 Sino á los santos que están en la tierra, Y á los íntegros: toda mi afición en ellos. 4 Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres. 5 Jehová es la porción de mi parte y de mi copa; Tú sustentarás mi suerte. 6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado. 7 Bendeciré á Jehová que me aconseja: Aun en las noches me enseñan mis riñones. 8 A Jehová he puesto siempre delante de mí: Porque está á mi diestra no seré conmovido. 9 Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: También mi carne reposará segura. 10 Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción. 11 Me mostrarás la senda de la vida: Hartura de alegrías hay con tu rostro; Deleites en tu diestra para siempre.
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