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Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas.
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El nombre del SEÑOR es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo.
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No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia.
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La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
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Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.
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Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah)
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Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
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Al SEÑOR he puesto continuamente delante de mí; porque está a mi diestra, permaneceré firme.
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Echa sobre el SEÑOR tu carga, y El te sustentará; El nunca permitirá que el justo sea sacudido.
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echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros.
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Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía.
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El SEÑOR es mi fortaleza y mi canción, y ha sido para mí salvación. Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; la diestra del SEÑOR hace proezas. La diestra del SEÑOR es exaltada; la diestra del SEÑOR hace proezas.
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Tú eres mi escondedero y mi escudo; en tu palabra espero. Apartaos de mí, malhechores, para que guarde yo los mandamientos de mi Dios.
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Postrada está mi alma en el polvo; vivifícame conforme a tu palabra.
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Este es mi consuelo en la aflicción: que tu palabra me ha vivificado.
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Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos.
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En mi angustia clamé al SEÑOR, y El me respondió.