7
Entonces Josué y todo su ejército, incluidos sus mejores guerreros, salieron de Gilgal hacia Gabaón.
8
«No les tengas miedo —le dijo el Señor
a Josué—, porque te he dado la victoria. Ni uno de ellos podrá hacerte frente».
9
Josué marchó toda la noche desde Gilgal y tomó por sorpresa a los ejércitos amorreos.
10
El Señor
llenó de pánico a los amorreos, y los israelitas masacraron a un gran número de ellos en Gabaón. Después persiguieron a sus enemigos por el camino que lleva a Bet-horón y los fueron matando a lo largo de toda la ruta a Azeca y Maceda.
11
Mientras los amorreos estaban en retirada por el camino de Bet-horón, el Señor
los destruyó mediante una terrible tormenta de granizo que envió desde el cielo, y que no paró hasta que llegaron a Azeca. El granizo mató a más enemigos de los que mataron los israelitas a filo de espada.