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Génesis 32; Job 33; Proverbios 2; Esdras 3
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Génesis 32
1
Jacob también siguió su camino, pero unos ángeles de Dios salieron a su encuentro.
2
Al verlos, exclamó: «¡Este es el campamento de Dios!» Por eso llamó a ese lugar Majanayin.
3
Luego Jacob envió mensajeros a su hermano Esaú, que estaba en la tierra de Seír, en la región de Edom.
4
Y les ordenó que le dijeran: «Mi señor Esaú, su siervo Jacob nos ha enviado a decirle que él ha vivido en la casa de Labán todo este tiempo,
5
y que ahora tiene vacas, asnos, ovejas, esclavos y esclavas. Le manda este mensaje, con la esperanza de ganarse su favor».
6
Cuando los mensajeros regresaron, le dijeron a Jacob: «Fuimos a hablar con su hermano Esaú, y ahora viene al encuentro de usted, acompañado de cuatrocientos hombres».
7
Jacob sintió mucho miedo, y se puso muy angustiado. Por eso dividió en dos grupos a la gente que lo acompañaba, y lo mismo hizo con las ovejas, las vacas y los camellos,
8
pues pensó: «Si Esaú ataca a un grupo, el otro grupo podrá escapar».
9
Entonces Jacob se puso a orar: «SEÑOR, Dios de mi abuelo Abraham y de mi padre Isaac, que me dijiste que regresara a mi tierra y a mis familiares, y que me harías prosperar:
10
realmente yo, tu siervo, no soy digno de la bondad y fidelidad con que me has privilegiado. Cuando crucé este río Jordán, no tenía más que mi bastón; pero ahora he llegado a formar dos campamentos.
11
¡Líbrame del poder de mi hermano Esaú, pues tengo miedo de que venga a matarme a mí y a las madres y a los niños!
12
Tú mismo afirmaste que me harías prosperar, y que mis descendientes serían tan numerosos como la arena del mar, que no se puede contar».
13
Jacob pasó la noche en aquel lugar, y de lo que tenía consigo escogió, como regalo para su hermano Esaú,
14
doscientas cabras, veinte chivos, doscientas ovejas, veinte carneros,
15
treinta camellas con sus crías, cuarenta vacas, diez novillos, veinte asnas y diez asnos.
16
Luego los puso a cargo de sus siervos, cada manada por separado, y les dijo: «Vayan adelante, pero dejen un buen espacio entre manada y manada».
17
Al que iba al frente, le ordenó: «Cuando te encuentres con mi hermano Esaú y te pregunte de quién eres, a dónde te diriges y de quién es el ganado que llevas,
18
le contestarás: “Es un regalo para usted, mi señor Esaú, que de sus ganados le manda su siervo Jacob. Además, él mismo viene detrás de nosotros”».
19
Jacob les dio la misma orden al segundo y al tercer grupo, y a todos los demás que iban detrás del ganado. Les dijo: «Cuando se encuentren con Esaú, le dirán todo esto,
20
y añadirán: “Su siervo Jacob viene detrás de nosotros”».Jacob pensaba: «Lo apaciguaré con los regalos que le llegarán primero, y luego me presentaré ante él; tal vez así me reciba bien».
21
De esta manera los regalos lo precedieron, pero Jacob se quedó esa noche en el campamento.
22
Aquella misma noche Jacob se levantó, tomó a sus dos esposas, a sus dos esclavas y a sus once hijos, y cruzó el vado del río Jaboc.
23
Una vez que lo habían cruzado, hizo pasar también todas sus posesiones,
24
quedándose solo. Entonces un hombre luchó con él hasta el amanecer.
25
Cuando ese hombre se dio cuenta de que no podía vencer a Jacob, lo tocó en la coyuntura de la cadera, y esta se le dislocó mientras luchaban.
26
Entonces el hombre le dijo:—¡Suéltame, que ya está por amanecer!—¡No te soltaré hasta que me bendigas! —respondió Jacob.
27
—¿Cómo te llamas? —le preguntó el hombre.—Me llamo Jacob —respondió.
28
Entonces el hombre le dijo:—Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
29
—Y tú, ¿cómo te llamas? —le preguntó Jacob.—¿Por qué preguntas cómo me llamo? —le respondió el hombre.Y en ese mismo lugar lo bendijo.
30
Jacob llamó a ese lugar Penuel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y todavía sigo con vida».
31
Cruzaba Jacob por el lugar llamado Penuel, cuando salió el sol. A causa de su cadera dislocada iba rengueando.
32
Por esta razón los israelitas no comen el tendón que está en la coyuntura de la cadera, porque a Jacob se le tocó en dicho tendón.
La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI®
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Job 33
1
»Te ruego, Job, que escuches mis palabras,que prestes atención a todo lo que digo.
2
Estoy a punto de abrir la boca,y voy a hablar hasta por los codos.
3
Mis palabras salen de un corazón honrado;mis labios dan su opinión sincera.
4
El Espíritu de Dios me ha creado;me infunde vida el hálito del Todopoderoso.
5
Contéstame, si puedes;prepárate y hazme frente.
6
Ante Dios, tú y yo somos iguales;también yo fui tomado de la tierra.
7
No debieras alarmarte ni temerme,ni debiera pesar mi mano sobre ti.
8
»Pero me parece haber oído que decías(al menos, eso fue lo que escuché):
9
“Soy inocente. No tengo pecado.Estoy limpio y libre de culpa.
10
Sin embargo, Dios me ha encontrado faltas;me considera su enemigo.
11
Me ha sujetado los pies con cadenasy vigila todos mis pasos”.
12
»Pero déjame decirte que estás equivocado,pues Dios es más grande que los mortales.
13
¿Por qué le echas en caraque no responda a todas tus preguntas?
14
Dios nos habla una y otra vez,aunque no lo percibamos.
15
Algunas veces en sueños,otras veces en visiones nocturnas,cuando caemos en un sopor profundo,o cuando dormitamos en el lecho,
16
él nos habla al oídoy nos aterra con sus advertencias,
17
para apartarnos de hacer lo maloy alejarnos de la soberbia;
18
para librarnos de caer en el sepulcroy de cruzar el umbral de la muerte.
19
A veces nos castiga con el lecho del dolor,con frecuentes dolencias en los huesos.
20
Nuestro ser encuentra repugnante la comida;el mejor manjar nos parece aborrecible.
21
Nuestra carne va perdiéndose en la nada,hasta se nos pueden contar los huesos.
22
Nuestra vida va acercándose al sepulcro,se acerca a los heraldos de la muerte.
23
»Mas si un ángel, uno entre mil,aboga por el hombre y sale en su favor,y da constancia de su rectitud;
24
si le tiene compasión y le ruega a Dios:“Sálvalo de caer en la tumba,que ya tengo su rescate”,
25
entonces el hombre rejuvenece;¡vuelve a ser como cuando era niño!
26
Orará a Dios, y él recibirá su favor;verá su rostro y gritará de alegría,y Dios lo hará volver a su estado de inocencia.
27
El hombre reconocerá públicamente:“He pecado, he pervertido la justicia,pero no recibí mi merecido.
28
Dios me libró de caer en la tumba;¡estoy vivo y disfruto de la luz!”
29
»Todo esto Dios lo haceuna, dos y hasta tres veces,
30
para salvarnos de la muerte,para que la luz de la vida nos alumbre.
31
»Préstame atención, Job, escúchame;guarda silencio, que quiero hablar.
32
Si tienes algo que decir, respóndeme;habla, que quisiera darte la razón.
33
De lo contrario, escúchame en silencioy yo te impartiré sabiduría».
La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI®
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Proverbios 2
1
Hijo mío, si haces tuyas mis palabrasy atesoras mis mandamientos;
2
si tu oído inclinas hacia la sabiduríay de corazón te entregas a la inteligencia;
3
si llamas a la inteligenciay pides discernimiento;
4
si la buscas como a la plata,como a un tesoro escondido,
5
entonces comprenderás el temor del SEÑORy hallarás el conocimiento de Dios.
6
Porque el SEÑOR da la sabiduría;conocimiento y ciencia brotan de sus labios.
7
Él reserva su ayuda para la gente íntegray protege a los de conducta intachable.
8
Él cuida el sendero de los justosy protege el camino de sus fieles.
9
Entonces comprenderás la justicia y el derecho,la equidad y todo buen camino;
10
la sabiduría vendrá a tu corazón,y el conocimiento te endulzará la vida.
11
La discreción te cuidará,la inteligencia te protegerá.
12
La sabiduría te librará del camino de los malvados,de los que profieren palabras perversas,
13
de los que se apartan del camino rectopara andar por sendas tenebrosas,
14
de los que se complacen en hacer lo maloy festejan la perversidad,
15
de los que andan por caminos torcidosy por sendas extraviadas;
16
te librará de la mujer ajena,de la extraña de palabras seductoras
17
que, olvidándose de su pacto con Dios,abandona al compañero de su juventud.
18
Ciertamente su casa conduce a la muerte;sus sendas llevan al reino de las sombras.
19
El que se enreda con ella no vuelve jamás,ni alcanza los senderos de la vida.
20
Así andarás por el camino de los buenosy seguirás la senda de los justos.
21
Pues los íntegros, los perfectos,habitarán la tierra y permanecerán en ella.
22
Pero los malvados, los impíos,serán desarraigados y expulsados de la tierra.
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Esdras 3
1
En el mes séptimo, cuando ya todos los israelitas se habían establecido en sus poblaciones, se reunió el pueblo en Jerusalén con un mismo propósito.
2
Entonces Jesúa hijo de Josadac con sus parientes, que eran sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel con sus parientes empezaron a construir el altar del Dios de Israel para ofrecer holocaustos, según lo estipulado en la ley de Moisés, hombre de Dios.
3
A pesar del miedo que tenían de los pueblos vecinos, colocaron el altar en su mismo sitio. Y todos los días, por la mañana y por la tarde, ofrecían holocaustos al SEÑOR.
4
Luego, según lo estipulado en la ley, celebraron la fiesta de las Enramadas, ofreciendo el número de holocaustos prescrito para cada día,
5
como también los holocaustos diarios, los de luna nueva, los de las fiestas solemnes ordenadas por el SEÑOR, y los que el pueblo le ofrecía voluntariamente.
6
A pesar de que aún no se habían echado los cimientos del templo, desde el primer día del mes séptimo el pueblo comenzó a ofrecer holocaustos al SEÑOR.
7
Luego dieron dinero a los albañiles y carpinteros. A los de Sidón y Tiro les dieron comida, bebida y aceite para que por mar llevaran madera de cedro desde el Líbano hasta Jope, conforme a la autorización que había dado Ciro, rey de Persia.
8
Zorobabel hijo de Salatiel, y Jesúa hijo de Josadac, junto con el resto de sus parientes, que eran sacerdotes, y con los levitas y con todos los que habían regresado del cautiverio, comenzaron la reconstrucción del templo en el mes segundo del segundo año de haber llegado a Jerusalén. A los levitas mayores de veinte años les encomendaron la tarea de supervisar las obras del templo del SEÑOR.
9
Entonces Jesúa, junto con sus hijos y hermanos, y Cadmiel y sus hijos, que eran descendientes de Hodavías, y los descendientes de Henadad, y sus hijos y hermanos, que eran levitas, se unieron para supervisar a los obreros que trabajaban en el templo de Dios.
10
Cuando los constructores echaron los cimientos del templo del SEÑOR, llegaron los sacerdotes con sus vestimentas sagradas y sus trompetas, junto con los levitas descendientes de Asaf con sus platillos, para alabar al SEÑOR, según lo establecido por David, rey de Israel.
11
Todos daban gracias al SEÑOR, y a una le cantaban esta alabanza: «Dios es bueno; su gran amor por Israel perdura para siempre». Y todo el pueblo alabó con grandes aclamaciones al SEÑOR, porque se habían echado los cimientos del templo.
12
Muchos de los sacerdotes, levitas y jefes de familia, que eran ya ancianos y habían conocido el primer templo, prorrumpieron en llanto cuando vieron los cimientos del nuevo templo, mientras muchos otros gritaban de alegría.
13
Y no se podía distinguir entre los gritos de alegría y las voces de llanto, pues la gente gritaba a voz en cuello, y el ruido se escuchaba desde muy lejos.
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